A mi
colegio
En realidad, no
eres nada,
Pero una casita
de saber
Donde aprendo a
cumplir mis deberes
y llenar mis
saberes
En realidad, no eres nada,
Pero un lugar
donde paso la buena vida,
Donde juego a
la tirada, a la agarrada,
A la empujada,
a la despeinada y a lo todo.
En realidad, no
eres nada,
Pero un refugio
formador,
Que moldea, enseña,
Y llena experiencias
espléndidas,
Para ser un
buen ciudadano.
Pero sí, en realidad,
así con paredes
torpes y masticables polvos,
eres más que
importante
que haces al
hombre, caminante,
idiolecto,
científico, arquitecto y cantante.
Por eso, con el
corazón en la mano te digo:
En realidad, parece que no
eres nada,
Pero eres lo máximo,
sin ti
Yo no sería
nada,
Por eso en este
tu día,
Con tanta
valentía,
Como dijo mi tía,
Aunque sea con una
poesía,
Oh colegio de
pasantía,
Te digo: Tenga
usted un feliz y lindo día.
V@F
Mi casa
de saber.
Este es el
momento oportuno,
Que, después de
un duro verano,
Entre todas las
casas,
eres uno,
y como tu
ninguno.
Este es el
momento oportuno,
Para ponerme de
pie,
Y decirte con
mucha franqueza,
Que, para no
estar sentado,
Con mis amigos
me escapé,
Y para aprobar
mi examen,
muchas veces me
copié.
Pero tú que
fuiste enviado por la mano de Dios,
A pesar de mis
tantas faltas,
Me guías por un
camino perfecto,
Me soportas, me
proteges, me llenas de saberes,
Y me acoges a
tus lindas aulas.
Por eso, en
este día especial,
Oh mi gran casa
de saber,
Te digo: mil gracias por
ser mi alfarero
Y salvarme de
ser majadero.
V@F
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