¿Qué es Miraflores?
Es un pueblo de ocre
espeso, de rostro macizo,
Colorado, amigable.
y a veces, poco decente.
Pueblo de polvos pintorescos, que
ofrecen sus chispas repugnantes,
Sus venas, vías toscas poco
francas;
de escapes muy largos y
corazones cuadriláteros.
y muy pocos
desdichados regañando a unas bellas
y otros de la mano con
el viento.
Sus calles libres,
a veces estrechas,
Están cobijados con
piedras forasteras,
Donado por el vecino
triste, medio negruzco,
“Sakaywa”
Y en sus alrededores,
palanganas y vendedores “jircas”.
siempre accidentados,
consumados y rebeldes,
paredes extrañas,
sucumbidos y masticables polvos caninos,
Que, por su capricho
infame,
terminan siendo
huesudos y torpes.
Para los ojos de los extraños,
parecen ser una mezcla
de cemento rojo al yeso verde,
por sus suelos
rudos, que parece un pan de mayo escarchado,
desdichado, mañoso, golpeador, virus
plaguicidas,
que tanto le gustan roer las manos y a los
pies ensangrentar,
Esos pámpanos crudos,
Que lleva exactamente
vestidos de una wirashina,
“Huarahuita” ,
solterona eterna,
Momentánea, de figuras
multiformes,
dulce y agitadora tierra en el invierno fresco,
resultan siempre siendo
muy crudas.
Buenos en pintar a cerros desnudos,
que por sus venas corren frescos olores de papa,
puro verde fino,
que al acercarse se ven unas encantadoras
pimpinelas,
y hasta los "chupasangres" también.
Pero cuando llega la cosecha.
poco dura esta fina floresta,
Que a la belleza resta,
Pues todo va cayendo
hasta que se oiga, de par en par,
el rebuznar del burro carguero,
Donde las papas traen
gusto al paladar hambriento.
¡Qué fina pasión se
embarga en el hombre!,
Donde primero lo comen
los ojos, el corazón y luego la boca.
El desayuno,
el almuerzo y la cena
son pascuas alegres,
Nutridos y benditos como la del altísimo;
Donde las ollas negras sonríen a colores,
inspirando a las eternas “Wirashinas”, su eterno perecer.
Las papas aceros abren
sus corazones blancos, inspirando también a los hombres su sensible emoción.
Pero cuando se termina
la cosecha
Que tan mala es la
fecha,
Los picos mayores,
traen sus sinsabores,
Haciendo a los hombres,
serios enemigos y hasta pobres y pobres maldecidos,
Acabados y consumados
por los cocos,
Hasta las plantas
recientes se retiran lánguidas,
Resentidas, desoladas y
lloronas como las majadas.
¿Por qué?
Porque el regreso de
caprichudos suelos,
no paran, sino, permanecen tendidos, para que "duro y duro",
después de un romántico encuentro pasional,
se enojan y se hacen duros remanentes.
Haciéndole a mi pueblo
un auténtico Miraflores.
Por: Víctor Atanacio Félix
Señor de mayo - Perú




