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RETRATO DE UN POETA
El poeta no hace retratos
Ni retrato, al poeta,
Si no, al azar, un paisaje desmenuzado,
Compartido en líneas cortas, con tonos dulces y amargas.
Todos se ven al borde de los cristales,
Todos duermen sobre un segundo dueño,
Haciendo sordo muchas veces al pensamiento.
Pero el poeta,
Su sombra deja descansar en el corazón de los versos,
Su segundo dueño suspirar, en las páginas blancas,
Haciéndole un retrato idéntico,
Al hombre adicto, que a veces rima, diciendo:
Reposar en su bella falda no habían pensado,
Que el hombre altivecido,
Solo es un parecido de su parecer,
Que hace contra su propio corazón, un mensajero o un pendenciero,
para luego descansar en la loma de un libro.
La noche es un retrato,
Un lenguaje y un cortejo,
Que anda saturado y meditabundo,
Portando llaves de muy adentro,
Que solo la nada de Dios,
Lo sabe su destino.
Es la sombra al día,
El retrato a la sombra,
Mas el hombre y Dios no son casualidades,
Si no, unas verdaderas amistades que a veces piensan desiguales,
Blanco y negro en una semilla,
Noche y día en un mundo colorado,
Que cumplen dos pétalos finos a la vez.
No hay ateos sin retratos
Ni hombres sin Dios,
Solo sombras del día,
Que de oxidante vivo atrapados, hacen frituras sin pensar,
que en esos instantes se ven muy felices.
Más no es el hombre la pluma de la historia,
Ni una computadora de piedra en el pasadizo;
Si no, un variante desplumado,
En los sesos de un vivo atrevido.
Noche, día, fotografía o retrato,
Es demasiado decirlo,
Porque al fin, andan paseándose los dos,
En el más fondo de la vida, alegres o amargos,
Y en el rincón de sus corazones, desplumados,
Riéndose o cantando o llorando o proclamando libertad,
Que al final solo termina siendo,
Un peregrino que descansa en el retrato de su propia sombra.
VERSOS A UNA VIDA AUSENTE
Vuelve pronto y alégrate,
Marcha allá y mira "plácete",
Tu deseo aplaude y regocíjate,
Hasta que la viña llegue sola y consciente.
¡Despierta clemencia de dulce amanecer!
Vuelve a tu alma y permanezca,
Con prudencia divina engrandezca,
Bajo una melancolía y plenitud goza,
Como la mañana azul amanezca,
Con fortuna y sincera gota.
¡Despierta clemencia de dulce amanecer!
Ve en el fondo de tu fortuna,
Trasunta tu paso a la senda,
Inventa el vientre que te cubre,
Mira y vuelve a ser amena,
Como la cumbre desplegada,
Vuelve a nacer y amanezca.
¡Pero despierta clemencia de dulce amanecer,
que el alba quiere tu alma reverdecer!
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"Aprender a aprender, sino aprendes a aprender, aprendes a perder"





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