LA LLAVE DEL SECRETO
¿El
faisán?, ¿el águila real? O ¿el león magno?
Nadie por
ella.
El río de
aguas vivas sigue adelante,
Como el
hablador que murmura diciendo, “ese alguien soy yo”,
Sigue
cabalgando sus sauces verdes,
Haciendo en
el cristal rivereño, un misterio celestial.
Está;
Aquí está la llave,
Cual
sospecha extraña,
Renovando
mi corazón ¡oh poder!
Ahí están
los dados eternos,
El cofre
del tesoro,
La “telada”
presidencial y una corona reservada.
Uy, ¡el
gran rey!
Por estas
no hay corazón agradecido,
Sino, mil
gracias,
A veces ni
cuento el oro puro, que abraza mi corazón real.
La puerta
repugnante,
Puerta que no se ve,
Puerta
madre, que al guerrero la pone una bala y no dispara,
Al que
sierra al perfecto fanfarrón,
Y hace lo
que nadie hace.
¿Quién
podrá tocarlo para entrar?
¿El buen
barrendero?
¿El dueño
de la paloma de papel?
¿El pendejo
para los hombres de trapo?
¿El viejo
verde que ata el caballo y al burro que patea?
¿El galán
que regala "cachetazos" en la lengua?
¿El
gallinero que es gavilán azul disfrazado?
¿O el
gorila enmascarado que se asusta con sus pies verdes?
¡quién
contra el poder!
Solo la
llave que asedia y dibuja un corazón al papiro,
Que secreta
al bolsillo,
Y pincela
los ojos hermoseándole.
Solo la
llave magna,
Que
reverdece al desierto y al río detiene,
Solo
aquella luz ausente en el silencio,
Que traspasa
fronteras,
Y rompe
barreras.
La llave
del secreto,
Que abren
sin llaves,
Y pero que,
sin secretos, no se abren.
PASIÓN DESCONOCIDA
¿Quién
eres, que vienes a verme muy escondida?
Mis pasos
se reviven,
Mi sin
placer se aquieta,
Quero
atraparla, pero pelota no mas veo,
Y eso…
Por eso mis
ojos meneo,
Y hasta
como descalzo, pataleo.
¿Acaso por
eso me gozo con un abrazo de oso?
Entonces,
¿Quién es
esta que anuncia demencia y, por ratos, me quiere como a una gacela bonita?
Rodeóse en
mi ser, solo un astro caminante,
Que tiene
consigo calefacción dormida.
Pero solo
el frío revive al semblante “risoñante”,
Por eso de
Odiseo me parezco,
Que, al
fin, vuelvo a pasar mi flecha,
Para calmar
mi sed y mi preocupación.
Pues no sé
¿Quién es?, ¿acaso estas aquí?
Mi deseo
cual bruto vago se inquieta,
Quiero tu
otrora palpitar,
Resígnate y
ve a mi alma rebosar,
Ven… pues
solo no te mueres,
Y ve al
semblante a reinar por ahora,
Acuéstate,
acomódate,
Y calma mi
perfecto yo.
Pero ¿Quién
eres?
¡Oh paz
dormida!
Que ligero
andas con tu pasión celosa,
Reinas en
tu buen trono azul,
Llenando a
los escogidos, vida,
Pura vida,
Con el
reflejo de tu memoria cristal.
¿Pero
acaso, por eso, me gozo con un abrazo de oso?
Mas bien,
Aprendamos
a caminar juntos,
Que yo
también soy cojo,
Y dejemos
correr ríos de agua viva por dentro,
Para que,
por fin, seas en mi ser,
Mi alma
pura y corona fina
Pasión
desconocida.
Tú, que con
tanta pasión llegaste,
¿Acaso tu
propio e idéntico cuerpo, as de dejar?
Ves, soy
alguien, que hoy diste la primera mirada,
Pero una
mirada directa, perfecta y exacta;
Quédate,
Conmigo
ríete,
Deja tu
mano a sellar el pacto,
Conjura tu
mano franca,
Y seamos
verbo en todo dar.
¡Oh pasión desconocida!
ROMANCES AL SECRETO REVELADO
Un día callejero, pero medio juvenil,
Mientras mi vaquería dormía con gotitas de amor
en la mano,
Mis aglutinantes ideas leían esto:
Que, en la esencia de mi colmillo cansado,
La rivera de mis venas se agitaba,
Fabricando de vez en vez,
Fibras
de unos versos despeinados, mancos y cojos también.
Unos versos autóctonos, adornados por dentro,
Y a veces también sin color,
Con pintas de unas carabelas al par,
Dormido en el carmesí de una santa clara,
A veces llena de paisajes aurora,
Y plumajes de oro jazmín.
No con carmesíes destapados, ni alelíes en
cinta,
Si no, con mantos de un universo vigilante,
Caminando de pasita rivereña,
Y de puro carajo, con ojos de almendra.
Como si no fuera todo, revelaba también esto:
Un vuelo gacela, pura y de elegante “telada”,
Con aprestos de luz en el calzado y pasos
ingeniero,
De rostro admirable,
que
llenaba secretos de “sobretodo”,
Y que traían veces de lujo para mí.
Muy recia, abrazadora, tierna y con perfumes
sin igual,
Porque nada mejor que su tan santa pláceme.
Por no creerlo, mis ojos se reían con gotitas
destiladas,
Mi corazón saltaba y corría al hermoso Edén,
Pero cuando “cesóse” mi sin igual goce,
Me recordé de mi barro prestado,
Que sentado se había quedado.
Estrictamente alegre y firmemente triunfante,
Con corrientes destiladas en mi interior,
Me abracé con la más preciada, la paz,
Que, al fin, no “importóle” de mí, el cascaron
anterior.
Es verdad, nadie por esta calidad,
De muy eterno “omnipaz”,
Nadie en esta pura inmensidad,
Solo mi serenidad,
En la buena mirada de mi santa clara.
Entonces dije:
No será la sombra tenebrosa,
Pues nunca más, volverán,
Ni su pinta tonta, a mi ser dolerán,
Si no, de buena manera mi alma dormirá,
En la diestra del puro y blanco parecer, se
abrigará.
El relojero de una pasión será mi elección,
El marcador del corazón, mi canción,
El agujero de la sensación, mi reacción,
Pues no con granos de hazme reír,
Si no, con blanca luz en mi faz.
Repliqué.
Mi alma gemela será mi eterno parecer,
Que por mi nacer, será mi amanecer,
Aurora de primera plana permanecer,
Cubierta en la mantelada de una gacela cris.
Entonces mi almohada viviente guardar,
Su hombre de tela recostar, abrazándole,
Y para siempre ser, y en su parentela permanecer.







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