martes, 29 de enero de 2019

El Regreso del Tesoro


La escuela de vida es el espacio donde ocupas: La iglesia, tu hogar, el camino , la calle, tus trajines, tu centro de trabajo, tu centro de estudio y el campo. El lugar donde se encuentra es el mismo tesoro de sabiduría, que está descuidado,  esperándote que explores, que investigues, que describas y conviertas en un paraje intelectual. 

El lugar donde se encuentra es un libro abierto, con joyas preciados, por escoger, que hoy mismo debes empezar a trabajar.

La "lectura espacial" y la observación, mas que métodos, son poderes mentales que debes activarla.


"QUIEN INVESTIGA, MEDITA, EXPLORA, IMAGINA Y ESCRIBE, SABE COMO ENTIENDE, EL PRINCIPIO DEL SABER"



EL REGRESO DEL TESORO


¿Otra vez aquí?
Se hizo la linda el día,
Tan tierna como la que reía,
Y muy fresca como la mañana azul.

Otra vez el rosal, tan fresca y dulce,
Oh sublime celestial,
Vuelves con tu sonrisa callado,
Fluyendo en mi mente cristal,
Y en mi corazón bastiones de pura paz.

Gracias oh inmenso poder,
Bendito de mi alma, vistes algo cristal,
Como jugando elevas mi cometa a volar,
Tan bueno y en la mano tu milagro real,
Dejando impregnado aquí mi sueño capital,
¡Gracias sublime poder!

Ahora ves…
 Descansas en el trono de mi alma,
Con calma permaneces aquí en mi palma,
Inspirándome a buenas, aunque pretendo ver mi verdadero nombre,
Imágenes secretos - Víctor Atanacio FélixTe quedas dormido en mi huerto fresca,
Tu almohada azul haciéndole enamorada,
Tu cama muy amada,
Y al amanecer,
Desde la ventana real del gran orión,
Llenas efectos de “sobretodo”,
Y de él, pasiones de transmisión sin igual,
Justo, con tu elevado mente cristal.


Imágenes secretos - Víctor Atanacio Félix

LA LLAVE DEL SECRETO


¿El faisán?, ¿el águila real? O ¿el león magno?
Nadie por ella.

El río de aguas vivas sigue adelante,
Como el hablador que murmura diciendo, “ese alguien soy yo”,
Sigue cabalgando sus sauces verdes,
Haciendo en el cristal rivereño, un misterio celestial.

Está;
 Aquí está la llave,
Cual sospecha extraña,
Renovando mi corazón ¡oh poder!
Ahí están los dados eternos,
El cofre del tesoro,
La “telada” presidencial y una corona reservada.

Uy, ¡el gran rey!
Por estas no hay corazón agradecido,
Sino, mil gracias,
A veces ni cuento el oro puro, que abraza mi corazón real.

La puerta repugnante,
 Puerta que no se ve,
Puerta madre, que al guerrero la pone una bala y no dispara,
Al que sierra al perfecto fanfarrón,
Y hace lo que nadie hace.

¿Quién podrá tocarlo para entrar?
¿El buen barrendero?
¿El dueño de la paloma de papel?
¿El pendejo para los hombres de trapo?
¿El viejo verde que ata el caballo y al burro que patea?
¿El galán que regala "cachetazos" en la lengua?
¿El gallinero que es gavilán azul disfrazado?
¿O el gorila enmascarado que se asusta con sus pies verdes?
¡quién contra el poder!

Solo la llave que asedia y dibuja un corazón al papiro,
Que secreta al bolsillo,
Y pincela los ojos hermoseándole.

Solo la llave magna,
Que reverdece al desierto y al río detiene,
Solo aquella luz ausente en el silencio,
Que traspasa fronteras,
Y rompe barreras.

La llave del secreto,
Que abren sin llaves,
Y pero que, sin secretos, no se abren.


Imágenes secretos - Víctor Atanacio Félix



PASIÓN DESCONOCIDA


¡Oh pasión desconocida!
¿Quién eres, que vienes a verme muy escondida?

Mis pasos se reviven,
Mi sin placer se aquieta,
Quero atraparla, pero pelota no mas veo,
Y eso…
Por eso mis ojos meneo,
Y hasta como descalzo, pataleo.

¿Acaso por eso me gozo con un abrazo de oso?
Entonces,
¿Quién es esta que anuncia demencia y, por ratos, me quiere como a una gacela bonita?
Rodeóse en mi ser, solo un astro caminante,
Disfrazado y en mi concilio, laminado,
Que tiene consigo calefacción dormida.

Pero solo el frío revive al semblante “risoñante”,
Por eso de Odiseo me parezco,
Que, al fin, vuelvo a pasar mi flecha,
Para calmar mi sed y mi preocupación.

Pues no sé ¿Quién es?, ¿acaso estas aquí?
Imágenes secretos - Víctor Atanacio FélixHáblame en vano abrigador,
Mi deseo cual bruto vago se inquieta,
Quiero tu otrora palpitar,
Resígnate y ve a mi alma rebosar,
Ven… pues solo no te mueres,
Y ve al semblante a reinar por ahora,
Acuéstate, acomódate,
Y calma mi perfecto yo.

Pero ¿Quién eres?
¡Oh paz dormida!
Que ligero andas con tu pasión celosa,
Reinas en tu buen trono azul,
Llenando a los escogidos, vida,
Pura vida,
Con el reflejo de tu memoria cristal.

¿Pero acaso, por eso, me gozo con un abrazo de oso?
Mas bien,
Aprendamos a caminar juntos,
Que yo también soy cojo,
Y dejemos correr ríos de agua viva por dentro,
Para que, por fin, seas en mi ser,
Mi alma pura y corona fina

Pasión desconocida.
Tú, que con tanta pasión llegaste,
¿Acaso tu propio e idéntico cuerpo, as de dejar?
Ves, soy alguien, que hoy diste la primera mirada,
Pero una mirada directa, perfecta y exacta;
Quédate,
Conmigo ríete,
Deja tu mano a sellar el pacto,
Conjura tu mano franca,
Y seamos verbo en todo dar.
¡Oh pasión desconocida!

Imágenes secretos - Víctor Atanacio Félix

ROMANCES AL SECRETO REVELADO

Un día callejero, pero medio juvenil,
Mientras mi vaquería dormía con gotitas de amor en la mano,
Mis aglutinantes ideas leían esto:

Que, en la esencia de mi colmillo cansado,
La rivera de mis venas se agitaba,
Fabricando de vez en vez,
 Fibras de unos versos despeinados, mancos y cojos también.

Unos versos autóctonos, adornados por dentro,
Y a veces también sin color,
Con pintas de unas carabelas al par,
Dormido en el carmesí de una santa clara,
A veces llena de paisajes aurora,
Y plumajes de oro jazmín.

No con carmesíes destapados, ni alelíes en cinta,
Si no, con mantos de un universo vigilante,
Caminando de pasita rivereña,
Y de puro carajo, con ojos de almendra.

Como si no fuera todo, revelaba también esto:
Un vuelo gacela, pura y de elegante “telada”,
Con aprestos de luz en el calzado y pasos ingeniero,
De rostro admirable,
 que llenaba secretos de “sobretodo”,
Y que traían veces de lujo para mí.

Muy recia, abrazadora, tierna y con perfumes sin igual,
Porque nada mejor que su tan santa pláceme.

Por no creerlo, mis ojos se reían con gotitas destiladas,
Mi corazón saltaba y corría al hermoso Edén,
Pero cuando “cesóse” mi sin igual goce,
Me recordé de mi barro prestado,
Que sentado se había quedado.

Estrictamente alegre y firmemente triunfante,
Con corrientes destiladas en mi interior,
Me abracé con la más preciada, la paz,
Que, al fin, no “importóle” de mí, el cascaron anterior.

Es verdad, nadie por esta calidad,
De muy eterno “omnipaz”,
Nadie en esta pura inmensidad,
Solo mi serenidad,
En la buena mirada de mi santa clara.

Entonces dije:
No será la sombra tenebrosa,
Pues nunca más, volverán,
Ni su pinta tonta, a mi ser dolerán,
Si no, de buena manera mi alma dormirá,
En la diestra del puro y blanco parecer, se abrigará.

El relojero de una pasión será mi elección,
El marcador del corazón, mi canción,
El agujero de la sensación, mi reacción,
Pues no con granos de hazme reír,
Si no, con blanca luz en mi faz.

Repliqué.
Mi alma gemela será mi eterno parecer,
Que por mi nacer, será mi amanecer,
Aurora de primera plana permanecer,
Cubierta en la mantelada de una gacela cris.

Entonces mi almohada viviente guardar,
Su hombre de tela recostar, abrazándole,
Y para siempre ser, y en su parentela permanecer.



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