Madre, cuando la sombra de tu alma
Mueven
Llantos primorosos,
Los
rayos de tu mágica palma,
Abren
esquelas en mis labios.
Cuando
el ícono suplido de tu amor,
Sondea
guías de franja acera,
Tus
trenzas de tu dulce cabellera,
Frotan
el sorbo de tu sudor.
Madre, siempre abnegada,
Que
tus luces alumbran al mundo,
Más
que la comparación dada,
Eres
sabia e inconfortable.
¡Tan
fuerte!
¡Tan
fuerte tu poder! ni las líneas de esta portada,
Inundan
la rima de tu valentía;
Inmenso
tu hermosura
Donde
todos,
¡Todos
se llenan de admiración y aprecio!
¡Madre!
Cuando
tus obras suman elogios de dulzura en mi camino,
¡Palpitante,
ecos pasan
En
cada granero de polvo.
El
trueno, ni la pinto reliquia,
Toman
el trono de tu gracia,
Tampoco
las fuerzas de mejor bestia,
Reducen
tu magnánima valentía.
Madre,
es grande la carga de tu ceno,
¡Que
jamás será pesada!
La
sima de tu camino es inmensa,
¡Que
jamás la sentirás cansada!
Tus
poderosas y fluctuantes labores,
Regocijan
al sol radiante,
Ni
la colina de las estaciones,
Lo
detienen florecer tu labor incomparable.
Madre,
cuando las montañas parecen moverse,
El
día de tu gracia llega con ramos de flor naciente.
ELISAR
Elisar.
Mira como
llora tu sonrisa,
Cual nevado
de otoño en el rostro de mona liza,
Tu corazón
por mí se agudiza,
Tu recuerdo
a tu nombre eterniza,
Y en el
seno de tu alma, mi hermosura reposas, preciosa.
Hermosa.
Tu alma se
goza,
Y te
muestras tan respetuosa.
"Soy tu
esposa,
Ámame de
prisa,
Hasta que
un día sea yo el mismo polvo y ceniza"
Pensando
así… tan fríamente me abrazas con tu blanda sonrisa,
Me
conquistas con tus ojos,
Y tu alma
solloza.
Princesa.
A las
flores sonríes y eres para mí, mariposa,
Porque tu
rosa ablandas,
Y en tus
brazos la perfumas, cariñosa,
Por mí
lloras y eres mi diosa,
Caminas
presurosa,
Y llegas de
prisa,
Tu vida das
y tu alma ofreces,
A Dios
oras,
Y en tu
recuerdo me miras,
Te
preocupas todos los días,
Y en tus brazos conmigo ríes.
¡Oh alma
mía!
¿tanto me amas?
EL AMOR DEL ABECEDARIO
Amor,
Besos de Ángeles quisiera,
Con cuidado, como el venado al verdor.
Dichoso
sería al hacer,
Entusiasta
como el niño al nacer,
Feliz
y de pie, todos los días, al amanecer.
Golazo sería conocerte con el abecedario,
Hacer poquito a poco el armario,
Insultos dejando a un lado como en el aniversario,
Junto a la almohada, rimando muy serio.
Kilos
de emociones en tu corazón,
Litros
de amor con certeza,
Llamando
auras con nobleza.
Martirios
dejando a un lado, como la
Ñusta
esplendorosa y cándida mujer.
Oh amor de letras completas,
Posarme quisiera en la sombra de tus alas,
Quedarme apreciando tus perlas sin igual,
Rezar y esconderme entre tus trenzas, y
Salir junto al sol para refrescarme con tus manos mágicas.
Salir junto al sol para refrescarme con tus manos mágicas.
Tres
veces decirte amor,
Una
vez ofrecerte un canto al dolor,
Varias
veces regalarte versos con buen sabor,
Wambrita,
que a veces me miras sin temor.
Xilófono bonito ofrecerte con mi voz de compañía,
Y descansar ahí en tu manía,
Zarista que fuiste y ahora mi hermosa poesía.
MIS ULTIMAS
LAGRIMAS
Es que era una tarde nublada,
Que me provocaba delirios y pasiones.
Fueron mis últimas lágrimas,
Lágrimas “quejantes”,
Que quedaron impregnados en una porción de
papel perfumado,
Y sobre aquel papel húmedo y dolido,
Escribí tu nombre completo,
Para que mis lágrimas tardías,
Se sequen por fin,
Sobre tu nombre blanco.
CACHETIÑA
¿Otra vez?
Basta,
basta de tantas repeticiones,
¿luz y luz?
¿Eres tú,
dolor, pero tan dolor, aun siendo mi resplandor del día?
No. Mejor
sea la amarga noche,
Protegiendo
mi lánguido rostro, ocultando de lo descubierto.
Este mismo
día, en estas páginas solidarias,
Dejaré
descansar mi tristeza,
Para, mis
lágrimas destiladas, secar,
Jamás volver a ser,
Y con su
esencia, mi puro amor, tranquilizar.
Pero nada,
no tengo valor.
Cachetiña,
¿Tanto es
tu cautiverio?
Tu mano
tejedora,
Tu blanda
sonrisa,
Tu ancha
mirada,
Tu hábil
monada,
¡Y tantas
cosas de mujer! pero bien mujer,
Me empujan
a recordar y con tanta angustia, llorar.
Pero bueno,
Tengo que
recordar, que no tengo que llorar,
Mas bien,
poner mis dedos al interruptor,
Apagar,
y olvidar que eres luz.
SIEMPRE TE VEO
Te veo regar mi palma mágica, “Patroncela”,
Con tus pasos de Ángel y no tan fría,
Con tu escasa mirada y no al fin vacía,
Que, al acercarte, apurada, me das tu tierna poesía.
Pues no por vicio, ni con sano juicio,
Si no, por tu a veces olvidada celosía,
Que, con tu aquiescente manía,
Te luces y nunca dejas tu mística vacía.
Eres tú, paz, profunda y con llamarada recia,
Que jamás pasas por necia,
Si no, lluvias llenas en mi vaso vacío
Que nunca seca; si no, por doquier siempre rosea.
JUGUETONA
¡Oh juguetona!
¿Por qué te ríes y juegas a la despeinada?
Lo sufres, lo soportas, hasta nadando en nada llegas,
Vienes por tus rubíes en la sombra azul,
Con tus sandalias asustadas,
Con tus barjuletas tiernas y poco apagadas,
Peleas y fabricas en mi corazón,
Esmeraldas y diamantes palpitantes.
Tomas y fundes en tu dulce suspiro mi verso crudo,
Llenas en el libro de tu vientre y moldeas mi alma,
Adornas mi verso con un beso no obeso,
Que sin tu corona no estas, si no, tu tierna y blanda mirada.
Juguetona,
Dime que eres real,
Aunque se, que era solo un sueño.
JAQUE MATE
Hay
momentos que no se nada,
Absolutamente
nada,
El olvido
se torna y deja por sacudir mi memoria,
Con rara
vez mirada y cotangentes en la mano,
Pienso en
vano porque entonces soy también un enano,
Como un
bota-pies jornalero,
Escarbo mi
memoria cincelando,
Solo
algunos polvos carniceros se pasean por mi senda,
No sé si son
revestidos de agua pura,
O de
blandos colores en mi cara dura,
¡IMAGINATE!
ni eso se.
Hay
momentos que no se nada,
Solo miro,
y al parecer engaño también con mis pies,
Solo mis
suculentos postres nadan en nada,
Mis tesoros
escondidos brillan,
Pues es
verdad, esto también es calidad,
Pero no sé
si es lealtad,
Caridad… o
simplemente vanidad,
¡IMAGINATE!
… ni eso se.
¡Oh vida!
Solo andas sin ser nada
en el vacío,
Como el adverso
arrastre del gusano,
Llegas cada momento el
inicio del fin.
Muchas veces vestido de
desprecio,
Dolor, injusticia,
alegría e infortunio,
Como el badulaque
glotón, al suelo,
Marginado, deteniendo
al hombre a descender el vuelo.
¡Hay vida!
Vida feliz con furia,
Amargas con bondad y
alegría,
Frías como raros
espirilos,
Con problemas, sesgados
y pálidos,
Cual embromo al vender
frutas,
Disfrazas al mundo
colorado,
haciendo a ella,
carcomido y a veces muy
feliz.
¡Oh vida!
capaz y ascendente,
Del mundo, para el
mundo,
Con el mundo saturado,
En fin, solo en un
mundo transparente.
Vida, muchas veces
destinado a vencer,
Hecho para decir y
permanecer,
Condenado a trasuntar y
poder hacer,
sumiso en miseria y
abundancia,
Encaminado con
prudencia e infortunio,
Entregado al amor y el
odio,
Postrado en elegancia y
permanencia,
Y muchas veces, solo en
los ojos del sol tardío.
Vidas llenas, llenan
vidas,
Tantas diferencias en
el mundo,
Tú… yo… el… ellos…,
Diestros en abrir y
cerrar los pasos,
Solo para ser,
Y hacer de este vacío
sofocante,
Un minúsculo
inteligente,
Y un viviente
indigente.
Oh vida, vida, vida.
En aquel
pueblo de rumores y "musmones",
“Encontrábase”
un profesor,
Que
acostumbrado brindaba bastante amor,
Escribiendo con sus gruesos plumones,
Hablaba bastante del saber,
a los delicados y deseosos pelones.
Era un
magnífico estrella polar,
Que no se
aguantaba de tomar,
Cansado de tanta
labor,
Alargaba su
brazo sin temor.
Muchos
sabían del buen maestro,
Que a pesar
de… se pasaba de siniestro,
Que muchos
creían de camastro,
Porque al
mirar la botella, decía eso es nuestro.
Entre
candados, atrevido era,
Que parecía
un perfecto llavero,
Aparentando
la mística de un tondero,
Que ni de
sano olvidaba su mañanera.
Decía de
calambre, soy cosa de piola,
Y guía de
un malo maduro,
Que jala
mucha caña,
Para
convertirse en un perfecto “borgoñero”.
Cuando de
recio se pasaba de primer grado,
Tenía
calambre de un león maduro,
Que a veces
se veía sin cañón,
Por las
alturas de su amargón.
Un
matemático que hablaba de cartesiano,
Que a veces
se pasaba la raya,
Mostrándose bien con horizontal y vertical,
Le faltaba de hecho siempre una línea.
Tanto era
la dicha de un galeno,
Que parecía
un sureño,
Abusado de
tanto engaño,
Hasta caminaba
por el coseno.
Abrazaba
mucho a la geometría,
Que
tembleque se renegaba del pobre suelo,
Que con su
mágico paso ingeniero,
Cambiaba de
pronto por la trigonometría.
Era bien
amargo de alegría,
Bien amable
de cólera,
Ambos
equipos eran iguales para él,
Que a la
cabeza curaba con la miel.
Pero era
bueno el gran maestro,
Que al fin
se hizo llamar “tomar”
Por favor
le pido al público escuchar:
Al profe no
enmascarar,
Porque tarde o temprano
a la misma dicha puedes volver a ser.
VANIDAD
Vanidad…
Saltan los ojos presurosos,
El corazón tirita y es gimnasta pendenciero,
Los pies candeleros están listos,
Y sus restos solo son polvos vagos.
El fémur asaltante, quiere su pez revolcar,
Al viejo hombre utilizar,
¡Vanidad!
Solo por un cascaron de mal gusto.
¿Para qué vale mil, si ella es doblada y echada
a un vago, para su falso orgullo?
Vanidad…
Nada es tuyo, ni el falso orgullo,
Nada es mío, solo mi falsa imagen,
Todo lo que tengo solo mantengo,
Por eso vengo y de paso voy,
Mis huellas quedan, pues todos la miran,
Imagínate…
Así es la vida.
¿Para qué reírse de mentira, soltando el
pelotón amargo para golpearse, y ser un títere seco sin sentido?
La vida viene y la vida va,
La sorpresa del fin,
Esta apenas a la vuelta del rin,
Jugando a la ruleta roja,
Que al cerrar los ojos puedes dejar tus pasos
andar.
Vanidad…
Como si fuera todo eterno,
Los malos que condenan, amargan,
Y al hueso parecer, recoge al sepulcro,
Cuando la vida vana, solo se termina mañana,
Por eso, nada vale el odio,
sino el amor que goza y la paz que reposa.
Vanidad.
Todo es dolor y aflicción de espíritu
Vaf







